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Ser Feliz Internamente

En la vida tenemos  momentos de meditar y de pensar cómo se puede ser feliz.  El pensamiento da vueltas, se miran y sienten  las memorias,  luego de analizar por mucho tiempo, se escoge simplemente ser. Se va madurando día a día, se cruzan tiempos, personas, zonas de la vida mágicamente, con el poder de la mente.

Se puede ser un mortal que sueña, un guerrero lleno de esperanzas y metas, ser una meditación, ser un poema, un rayo de luz.  Y se analiza, que lo único que se irá con nosotros cuando se parta de este mundo serán las memorias, todo quedará atrás, y sólo lo que  pudo vivirse y ser seguirá presente. ¿Y qué es lo que se puede Ser?

Ser feliz consigo mismo,  haciendo una introspección con el mundo interior, un cruzar por cada chispa eléctrica que se trasmite en cada neurona,  hasta penetrar al rincón más escondido del mundo interior. Validar quien realmente somos, la esencia de nuestra humanidad, de vivir.

Se lucha por seguir y alcanzar una meta, también se lucha por  cumplir una promesa a una madre anciana, de perdurar la esencia que a ella se le agota. Ser, un ser vivo, que mira más allá de los obstáculos, que tiene esperanzas, anhelos, que palpita y camina por el planeta forjando un día a la vez.

Ser feliz internamente, sin depender de aquellos que están alejados de nuestro entorno,  procurar  llenarse de paz, serenidad, disfrutando lo que nos hace sentir el latir del corazón, escuchar la respiración. Estamos vivos,  y muy profundo podemos sentir la llama y el calor de la sangre fluir cual río que acaricia cada órgano, y poder sentir cada fibra,  cada músculo.

Los  eventos de la vida, los  seres que nos rodean, podrán complementar nuestro ser interior, se salpicarán con los matices de nuestra alma,  pero no estarán  por mucho tiempo, pasarán a ser un adorno  en  nuestra memoria, en nuestro espíritu de lucha, en la batalla por alcanzar la Luz.

Es la vida una llama que alumbra desde el interior,  no se pude mantener viva la hoguera sólo con las circunstancias externas, es el fuego del Espíritu Santo que la mantiene, es el calor interno que la hace centellar, es la locura de la vida, la pasión del amor,  es ser uno mismo la que la hace mantenerse.

Siempre recuerda, se feliz internamente para que puedas ser verdaderamente un ser  seguro, pleno, crecer  y vivir siendo, para que vayas caminando sonriendo, confiado, siendo feliz internamente.

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Ser Uno Mismo

¿A dónde deseas llegar? ¿Cuál es tu meta en la vida? ¿Necesitas de alguien para lograrlo?

Más de una vez se presentan circunstancias que nos ponen a meditar y pensar en una meta, en un deseo, siempre miramos a otra persona que tal vez logró el anhelo que tenemos. Pero para llegar a ese objetivo, hay que trazar un camino, hay que elaborar la base para ir creando los peldaños para subir a la cima.

En el análisis de la vida, mi vida y mis orígenes puedo con certeza decir que la mayor grandeza y método para alcanzar una meta es ser uno mismo.

Vendrán guías a la vida, en ocasiones profetas, unos falsos que nos querrán derribar, otros que verán nuestro potencial. Habrá quien nos haga titubear, y quiera sacarnos del camino del bien, pero en ese momento hay que resurgir y levantarse, ya no como niños si no como seres inteligentes y maduros. Es necesario tomar las riendas de la vida, inhalar valentía y exhalar todo lo tóxico que pueda haber interrumpido nuestro pensamiento.

No se puede seguir esperando por otro para triunfar, no se puede dejar engañar con espejismos que parecen brindar un oasis de grandeza, son distracciones en la vida que nos pueden detener y el camino nublar.

Resurge, levántate, renace, es hora de ser uno mismo, esa fibra de energía interna que sembró Dios el creador, que nos hace ser a su semejanza, para hacer el bien, para ser feliz, para triunfar. Es hora de levantarte y ser tú mismo.

Tiempo de Vivir

Hablando con una amiga, medité hoy sobre el tiempo de vivir. Se vive muy deprisa, se mueve el ser humano tal cometa en el universo, fugaz sin detenerse, sin meditar, sin soñar.

Se vive para lo necesario: pagar las cuentas, ir al colmado, correr a la reunión de trabajo, y van pasando las horas, los días, semanas…los años.

Cuando era niña disfruté vivir en el campo. Disfrutaba detalles como observar las abejas, las aves, ir y sembrar unas semillas con mi padre, que con el tiempo nos darían frutos. Crecí pensando en que algún día descubriría algo especial, un universo distante, tal vez iría al espacio, me fascinaban las ciencias.

En las noches a veces despertaba, meditaba, tomaba lápiz y papel, y dejaba ir la imaginación, iban naciendo mis primeros versos, a veces le ponía melodías, que cantaba libremente.

La sencillez de la vida muchas veces se nos escapa de las manos, tal agua cristalina al acariciar un riachuelo, y olvidamos la sensibilidad, el detenernos a sentir la brisa fresca del mar. Olvidamos que somos un ser vivo, que habita en nuestro cuerpo mortal el aliento Divino, que estamos prestados en el universo, y algún día cual cirio en el altar, se apagará la llama de nuestra existencia terrenal, para pasar a la Luz eterna.

¿Qué quedará en nuestro corazón? ¿Qué dejaremos en el mundo que será verdaderamente inmortal? Cuán profunda es la mente, más poderosa que un arma nuclear, capaz de construir y destruir. Y si hoy puedo sentir, palpar el amor, tocar el sol, es porque abrí mi corazón a mi ser interior, dejando salir las palabras, la ilusión, la expresión.

El tiempo de vivir es hoy, es ahora. Al ponerse el sol llega la penumbra, el universo que contemplé y soñé en mi niñez vive dentro de mí, hoy lo toco con mi alma, lo dibujo con palabras, lo disperso cual semillas en el campo, para que crezcan, den su fruto y llenen al planeta de luz.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora…, tiempo de nacer…también de vivir … tiempo de morir. (Extracto de Eclesiastés 3)